“Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución: antes bien sed llenos del Espíritu”.
(Efesios 5:17-18)
El abuso, el maltrato, el abandono, la agresión y toda clase de atropellos amenazan hacer pasar a la historia la estructura de la familia, privándoles a sus miembros de las bondades que ofrece el vínculo familiar.
Cuando el espíritu del hombre se desconecta de Dios, su fuente de amor, dirección, salud y vida, quedan a expensas de sí mismo.
Su alma intentará suplir infructuosamente estas necesidades, generándose un caos al interior de su ser.
Las necesidades del alma solo son suplidas cuando su espíritu funciona adecuadamente.
- Salud Mental (Fil. 4:8)
- Dominio propio y Autocontrol (2 Timoteo 1:7)
- Emociones controladas por el Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23)
Solo el amor de Dios puede erradicar de nuestro corazón la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.
Por ello es el momento de poner las cosas en su lugar, dándole orden al hogar estableciendo el modelo que Dios instituyó al construir la Familia como modelo perfecto, aquí en la tierra.
“Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa”. (Salmo 128:2-3)
