“No pude dormir, esperándote.”

dormir

11 Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí;

“No pude dormir, esperándote”, ¿Alguna vez escuchaste ésta frase, te suena familiar? Por lo general suelen ser las palabras que usa toda mamá/papá hacia un hijo, cuando pasa una noche sin dormir, esperando a su hijo que fue a un cumpleaños, que fue a bailar a alguna disco, o que simplemente tuvo su clásica salida con amigos a la noche.
¿Pero cuál es el sentido de la frase? A simple vista parece un reclamo, una queja, como diciendo “me quitaste la posibilidad de descansar y dormir”, pero en sí, aunque pareciera una queja, es una frase que esconde amor, ese tipo de amor que cualquier papá o mamá tienen por sus hijos, ese amor que no le permite descansar hasta saber que ellos están bien en su hogar sanos y salvos, ese amor que es capaz de darlo todo y más, con tal de llevar seguridad a la persona que ama. Así como un padre o una madre espera a su hijo despierto toda la noche, de esa misma manera Dios como Papá, nos espera a que lleguemos a casa sanos y salvos. Dios en su palabra nos dice que nos llamó desde jóvenes, hasta desde niños, nos llamó cuando estábamos lejos de él, pero que cuanto más nos llamaba, más nos alejábamos de él… sin saber nosotros que él nos esperaba, a que volviésemos a casa, a que nos volviésemos a él.

Aplicación Teoterápica:

En ésta enseñanza “la casa” es su presencia, es el camino que Dios tiene para ti, y “la salida en la noche, buscando diversión” son los caminos que podemos recorrer alejados de Dios, buscando simplemente hacer lo que nos gusta, o “vivir” nuestra vida, pero claro en una dirección que no nos lleva a Dios. A pesar de que rechaces a Dios, o no lo tomes en cuenta en tu vida, él nunca te dejo de amar, él nunca te dejó de esperar. Puedes estar muy lejos de Dios, pero si hoy tomas la decisión de acercarte, de seguirlo, de aceptarlo, de “volver a casa”, él como tu Padre que te ama, te recibirá con los brazos abiertos, para decirte “hijo/a, te estaba esperando, bienvenido a casa”.