“Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?”
(Proverbios 20:6)
Se entiende como toda conducta que se da dentro del contexto familiar, que produzca daño físico, psíquico o a su integridad sexual, o amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma de agresión por parte de un miembro del grupo familiar.
No hay una única conducta violenta o agresiva; se puede manifestar en:
- Padres que golpean a sus hijos y a su conyugue
- Abusos sexuales a los hijos – pareja.
- Agresiones de los hijos a los padres
- Relaciones familiares caracterizadas por insultos, desvalorización, amenazas.
- Controlar y dominar al prójimo.
- Extorsión económica.
- Limitar y controlar actividades con amistades, vestimentas, salidas.
- Uso de celos para esconder la violencia
- Actitudes de “Señor de la casa”
La Biblia nos da un ejemplo de esta violencia en el libro de Génesis capítulo 4:4-8.
Hoy es un mal que progresa. Surge en el interior de las personas, se incrementa, sigue en aumento a diario y en muchas ocasiones termina destruyendo la familia.
Todo aquel que busque a Dios de todo corazón, y permita su sanidad, podrá volver al diseño original y vivir en armonía con su familia.
La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres.
(Proverbios 17:6)
