“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido”. (Isaías 43:18-20)
En el alma encontramos el asiento de los pensamientos, recuerdos, emociones y sentimientos, de todo lo aprendido y recibido a lo largo de nuestra vida, según como manejemos estas emociones nos encontraremos viviendo una vida con dificultades permanentes para resolver, la cual afectará nuestras relaciones interpersonales.
Lo que pensamos comienza a cultivar una emoción o un sentimiento y esto afecta en alguna manera a nuestra voluntad.
El inconsciente es la parte de la mente donde guardamos “sentimientos” y comprende las emociones, memoria y hábitos que pueden ser negativos, donde encontramos en varias ocasiones un malestar que muchas veces no le damos mayor importancia, pero afecta en nuestras reacciones y comportamiento.
Renovar nuestra mente de la mano del Poder del Espíritu Santo, nos ayudará en todo momento a dejar de lado todos estos recuerdos que muchas veces parecen inofensivos, pero al final tienen presagios de muerte y perturbación.
